
- El ojo no llega a adaptarse a los cambios continuos de luz
- La sombra de los árboles enfría el firme y lo vuelve deslizante
- El sol intermitente reduce el alcance de los faros
Ver respuesta
Respuesta correcta: A. El ojo no llega a adaptarse a los cambios continuos de luz
Por qué: El parpadeo de luz y sombra cansa la vista y esconde obstáculos justo en las zonas oscuras. Conviene reducir y no fiarse de lo que parece vacío.