El test, de un vistazo
preguntas
El mal tiempo modifica tanto lo que ves como el agarre de los neumáticos. Practica cómo adaptar velocidad, distancia y alumbrado a lluvia, niebla, nieve y hielo. La respuesta segura depende de la intensidad del fenómeno: una lluvia ligera no justifica las mismas luces que una niebla espesa.

| Dato | Aplicación |
|---|---|
| 6,50 m o menos de anchura | Antiniebla delantera también en sucesión de curvas señalizada |
| 2 segundos | Referencia preventiva en condiciones favorables; ampliar con mal tiempo |
| 120 km/h | Máximo genérico del turismo en autovía, no velocidad adecuada con nieve |
| 112 | Emergencias si hay peligro o personas afectadas |
Con lluvia aumenta la separación y reduce antes de curvas o zonas encharcadas. El aquaplaning aparece cuando el neumático no evacua el agua y pierde contacto efectivo con el firme. Si ocurre, evita frenazos y giros bruscos, suelta suavemente el acelerador y conserva una dirección estable.
Con niebla no te pegues a las luces del coche anterior para orientarte. Adapta la velocidad al espacio que alcanzas a ver. Las largas pueden reflejarse en la niebla y empeorar la visión; el cruce suele resultar más útil. Las luces diurnas por sí solas no cubren las obligaciones de alumbrado.
La antiniebla trasera se reserva a niebla espesa, lluvia muy intensa, fuerte nevada o nubes densas de humo o polvo. Cuando esas condiciones desaparecen, apágala. La delantera puede utilizarse en los supuestos reglamentarios, pero no es una obligación automática cada vez que llueve.
El hielo puede aparecer en zonas sombrías aunque otros tramos estén secos. Reduce antes de entrar y actúa con suavidad sobre volante y pedales. Con nieve en autopistas o autovías sigue las restricciones, circula por la derecha y respeta la prohibición de adelantar prevista para esas condiciones; no obstaculices las quitanieves.
Piensa en tres comprobaciones: cuánto veo, cuánto agarra y cómo me ven. La primera determina la velocidad; la segunda exige margen y suavidad; la tercera permite escoger las luces sin deslumbrar. Hazlas de nuevo al salir de un banco de niebla o cambiar de superficie.
Practica esta materia en una tanda de doce preguntas con explicación de cada respuesta.

Por qué: La luz de carretera rebota en las gotas de agua y crea una pantalla blanca que empeora la visión. La de cruce ilumina por debajo de la niebla.

Por qué: Así se forman los alcances en cadena. La referencia correcta es la línea del borde derecho de la calzada, que además marca dónde termina el asfalto.
Por qué: Por debajo de unos siete grados el caucho de verano se vuelve rígido. Es la razón por la que existen los neumáticos de invierno.
Por qué: La velocidad debe adaptarse al agarre y visibilidad reales. Agua, hielo, nieve y viento pueden exigir reducir incluso por debajo de límites mínimos ordinarios. (RGC, art. 45).
Por qué: Con visibilidad reducida se usa el alumbrado reglamentario; las antiniebla traseras se reservan a condiciones especialmente desfavorables, sin mantenerlas innecesariamente. (RGC, art. 106).
Por qué: La velocidad debe adaptarse al agarre y visibilidad reales. Agua, hielo, nieve y viento pueden exigir reducir incluso por debajo de límites mínimos ordinarios. (RGC, art. 45).
Por qué: Con visibilidad reducida se usa el alumbrado reglamentario; las antiniebla traseras se reservan a condiciones especialmente desfavorables, sin mantenerlas innecesariamente. (RGC, art. 106).

Por qué: La carrocería actúa como jaula y conduce la descarga por el exterior. Lo peligroso es bajarse, y más aún resguardarse bajo un árbol.
Relaciona cada respuesta con las reglas y ejemplos del manual.
En práctica, cada respuesta tiene su explicación.
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