El test, de un vistazo
preguntas
Pocas preguntas, pero todas con cifras exactas y consecuencias legales muy distintas según el valor. Es de los bloques donde más se falla por confundir miligramos por litro con gramos por litro.

| Conductor | Aire espirado | Sangre |
|---|---|---|
| General | 0,25 mg/l | 0,5 g/l |
| Novel (menos de 2 años) y profesional | 0,15 mg/l | 0,3 g/l |
| Umbral penal | 0,60 mg/l | 1,2 g/l |
La regla para no perderse: la cifra en sangre es siempre el doble de la del aire. Si recuerdas una, tienes la otra.
A diferencia del alcohol, en drogas se sanciona la simple presencia en el organismo, detectada normalmente con una prueba salival. La única excepción son las sustancias tomadas bajo prescripción médica y con fines terapéuticos.
El alcohol lo metaboliza el hígado a un ritmo constante que no se puede acelerar. Café, ducha fría, comer mucho o dar un paseo pueden hacer que uno se sienta más despejado, y eso es justamente lo peligroso: la tasa sigue siendo la misma pero la percepción del riesgo ha bajado todavía más.
Una muestra de alcohol y drogas, con la respuesta correcta marcada y la explicación de por qué lo es. En el test entran 48 preguntas en total.
Por qué: Con tasas bajas aparece la desinhibición: el conductor se siente más capaz justo cuando su tiempo de reacción y su campo visual ya han empeorado.
Por qué: Solo las etiquetadas como 0,0 están prácticamente libres de alcohol. Para una tasa sancionable haría falta una cantidad muy grande, pero conviene saberlo.
Por qué: La prueba de contraste se hace en el propio control. Si el conductor lo pide, puede solicitar además un análisis clínico, que corre por su cuenta si confirma el positivo.
Por qué: El déficit de sueño ya deteriora la atención de forma parecida a una tasa apreciable. Sumar alcohol no suma: potencia.
Por qué: El hígado metaboliza a un ritmo fijo que no se puede acelerar. El café despeja, y eso es peor: el conductor se cree en condiciones cuando no lo está.
Por qué: No hay equivalencia fiable entre consumiciones y tasa: depende del peso, el sexo, la edad, el cansancio y de si se ha comido. La única cifra segura al volante es cero.
Por qué: Es una de las indicaciones que siempre da el hospital: acudir acompañado y no conducir en el resto del día.
Por qué: A partir de 0,60 mg/l en aire, o 1,2 g/l en sangre, la conducta es delictiva por sí sola, sin necesidad de que el conductor muestre síntomas.
Por qué: La tasa reducida se aplica a conductores profesionales: transporte escolar, de mercancías peligrosas, de viajeros y servicios de urgencia.
Por qué: La negativa constituye delito de desobediencia, con penas que superan a las de muchos positivos confirmados.
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